Friday, August 18, 2006

Glotones


Es maravilloso ser omnívoro. Puedes devorar de todo: carne, vegetales, hongos, insectos, algas, en fin; terminaríamos mucho más rápido si habláramos de lo que no puedes comer. Procesar todo el alimento que ingerimos es obra y gracia de nuestro querido estómago, así como de los intestinos delgado y grueso. El intestino de un humano adulto sano alberga una cantidad astronómica de microorganismos, algunos cálculos sugieren que allí dentro viven 100 trillones de ellos. En su conjunto, forman la microbiota intestinal (por favor, no repitas el error médico clásico, no le llames flora intestinal ¿quién ha visto crecer plantas con flores dentro del intestino?), y está compuesta por arqueas, bacterias y eucariontes. Las bacterias predominan numéricamente en la microbiota y gracias a ellas podemos digerir compuestos que de otra manera nunca podríamos consumir. Por ejemplo, los vegetales y frutas que comes contienen ciertos carbohidratos complejos (con xilano, pectina y arabinosa) que no pueden ser procesados sin la ayuda de bacterias que los degraden y los descompongan en azúcares más simples, los cuales pueden ser absorbidos con facilidad. Es decir, si estas bacterias no vivieran dentro de nosotros, tendríamos que limitar nuestra dieta porque de lo contrario estaríamos indigestos todo el tiempo.

Un reciente estudio reveló que la función de la microbiota intestinal va más allá de lo que se creía, ya que los organismos que allí viven cumplen una gran cantidad de funciones metabólicas. Este trabajo muestra que los microorganismos nos proveen el beneficio de degradar con mayor eficiencia muchos polisacáridos, celulosas y algunos almidones. Antes se pensaba que nuestra relación con los componentes de la microbiota era comensal, esto es que una parte se beneficia mientras la otra permanece sin daño aparente. Claro, el antropocentrismo dictaba que tú le proveías un lugar donde vivir y comer sin complicaciones a la microbiota mientras que a ti no te pasaba nada; casi les hacías un favor. Nada más falso. Con esto queda muy claro que la nuestra es una relación mutualista, es decir, ambas partes resultan altamente beneficiadas. Aunque estemos provistos naturalmente de mecanismos para absorber los diferentes alimentos, es evidente que lo podemos hacer mucho mejor gracias a la microbiota intestinal que reside en nosotros. En la naturaleza ya se han descrito asociaciones muy estrechas con el mismo propósito: las termitas pueden comer madera porque en su tracto digestivo viven felices ciertas bacterias que degradan la celulosa. No se sabe porqué pero dentro de nuestro probado mutualismo ha habido cierta selección de microorganismos que degradan compuestos muy definidos. Existen cosas que no podemos ingerir. Sería glorioso poder comer hojas arbóreas y sus ramas (¿cuáles sabrán mejor?), probar el bambú (los pandas lo ingieren con fruición), o arrancar un pasto verdísimo y devorarlo después de una lluvia de verano: fresco y húmedo. Lástima que no podemos.

Neta, la próxima vez que ingieras algo detente un poco y piensa que lo puedes disfrutar gracias a los millones de microorganismos que viven en ti. Piensa que mientras tú les das un hogar plácido y confortable, ellos te devuelven el favor permitiéndote comer casi todo. También piensa que sin ellos dentro, perderías parte de ti mismo.
Para Alón. (Alles Gute zum Geburstag!!)

20 comments:

Anonymous said...

Te escribo después de la tormenta. Buen homenaje a tus amigas procariontas. Crees que sería posible hacer una bacteria mutante que tuviera un gen para sinteitzar lactasa, que pudiera ser inoculada y vivir feliz en humanos y asi pudiera yo volver a beber leche?

Anonymous said...

Yo digiero crayolas, resistol y pasto.

Sólo que hago popó de colores --y se pega a la cerámica de excusado.

Anonymous said...

Cuando sea grande quiero ser arquerionte.

grabiel said...

¿Querrá Microalontrín cambiar el nombre a "Microbiotcs"?

Anonymous said...

gracias, rovan!

sí, vamos a cambiarlel nombre, carajo.

e aquí al veintidós los invito a comer la comida de la Resistencia: restos, intestinos gruesos, anos, papadas, paladares, dientes.

Anonymous said...

no "e" sino "de" y no "restos" sino "rectos".

claro.

Manolo said...

eso de la bacteria mutante... seguro los mexicanos tenemos algo asi... para aguantar esos tacos de canasta, carnitas, tortas, barbacoas, frutas callejeras, chicharrones...
provechito

Anonymous said...

Uhmmm... ahora me siento terriblemente mal con mi microbiota por ser vegeto... Creo que me porto tremendamente mezquino con ella.

Gracias por la info del post anterior, intento asimilarla.

Abrazo.

cris... y nada mas said...

simbiosis???

siii

elisa said...

Si yo por eso digo que hay que cuidar la "microbiota" intestinal (por cierto, gracias por la corrección sobre el nombre de "flora intestinal", aunque en lo personal me parece más agradable...eso de microbiota me suena como a grosería). Y para eso, por cierto, podrías explicar cómo afecta el abuso de los antibióticos (o qué, ¿también es un mito que arrasan con todo ese conjunto de bichos benéficos?).
Saludos

Diana said...

Nunca he podido evitar lanzar una risita cuando escuchaba "flora intestinal" me imaginaba algo así.
Pero microbiota suena a medicamento: - ¿me da unas microbiota de 200 mg? y claro, no se vería tan bonito en los comerciales y en las etiquetas de los yogures (sic).

Comparto el sufrimiento de Zarzamora y el apetito de Rafita, y ya que Daria comenzó con las consultas médicas la secundaré y preguntaré: ¿sirve de algo tomar el mentado yakult, o un activia, etc. etc.)

By the way, mil gracias por tu comentario, te mando múltiples abrazos.

Anonymous said...

no mames todo un viaje al interior del cuerpo a un lado de Triptofanito

Coppelia said...

Me uno al club de los que extrañarán la idea de una florida flora intestinal, pero bueno, todo sea en aras de la realidad (aunque a veces me gusta vivir en la ficción, jejeje).

Tendría que revisar qué seres viven en mi intestino, porque mientras que puedo digerir casi cualquier barrabasada poco nutritiva (tacos asesinos, por ejemplo), no digiero bien las frutas o las verduras crudas (ni me pasa por la cabeza el vegetarianismo, por supuesto!). Cosas raras, como el cuate aquel que tuve en la universidad y que sí se comía el bambú. Y no le hacía daño. Siempre sospeché que tuviese genes de oso panda, aunque ahora me imagino que más bien su microbiota había mutado... eso, o se había tragado un panda.

Me encantó el tema de hoy :) un abrazo!

Salvador Fabela said...

Zarzamorita,

saliste bien librada de la tormenta! Lo de la bacteria mutante lo veo muy difícil. El diseñador del plásmido pBR322 (has memoria!)prometía en sus escritos para pedir donativos que haría una E. coli capaz de sintetizar insulina. Nunca lo logró pero eso sí, le dieron muuucha lana. Lo siento, pero creo que tendrás que vivir con tu deficiencia enzimática por siempre. Aunque fuera posible generar una mutante capaz de sintetizar lactasa, otra cosa muy diferente es que se inocule y se reproduzca en el aparato digestivo. Todos los bloggeros queremos reseña completa del concierto de Radiohead!! Abrazo.

Gabo,

ya aceptó Alón el cambio de nombre. Se ve mejor la neta!

Alón,

no pus de nada caon!! Comamos la comida de la resistencia!! Abrazote!!

Manolo,

de hecho sí. Tenemos algo que se llama "inmunidad cruzada". Esa diarrea que les da a los primermundistas que vienen a México, mejor conocida como "la venganza de Moctezuma", es porque ingieren bichos que no hay en sus países gracias a la limpieza. Pero debido a esas bacterias en nosotros es casi imposible que nos contagiemos con unas bacterias que hasta te pueden matar. Escuchaste alguna vez de la enfermedad de las hamburguesas? Varios gringos se murieron por comer hamburguesas contaminadas con bacterias en Jack in the Box. Eso le puede dar a los gringos pero a nosotros no. Ah sí, benditas bacterias nuestras.

Ícaro,

qué malo eres con tus bichos!! Por eso cuando los vegetos quieren volver a comer carne se indigestan, han perdido bacterias que te ayudan a digerir los componentes de la carne. Mala onda.

Cris,

ya sabes. Tenemos simbiosis con bacterias!

Daria,

no es mito que los antibióticos acaben con la microbiota intestinal. Es un hecho. Uf, pero ese tema de los antibióticos necesita un post aparte. Ya escribiré algo. Como siempre, los médicos son unos güeyes y difunden información falsa. Argh, no los soporto!!

Diana,

jaja! neta, suena como a medicina. Pero ni modo, eso es mejor que decir "flora". Con respecto a tu pregunta, hice un experimento hace tiempo para aislar los lactobacilos del yakult y sí encontré bichos vivos. Pero una cosa es que tenga lactobacilos vivos y otra que esos lactobacilos proliferen en tu estómago. Muchas veces la microbiota varía entre individuos. Es muy probable que tus bichos no sean los mismos que los de tu hermano. Así que en resumen: es probable que te sirvan, depende de los bichos que tengas, pero es probable que no. Habría que hacerte un cultivo de los bichos que tienes, ja, abrazo!

Vicadín,

jaja! no me acordaba de triptofanito! Muy cagado.

Copp querida,

pues sí, comparto la visión que se oye mejor "flora", pero ni modo, no es así. Tu problema con la digestión de frutas me parece raro. Puede incluso ser cuestión genética. Tus ancestros tienen los mismos problemas? Y qué cosa con tu cuate de la universidad!! Seguro era de ascendencia china. Beso!

Luis David said...

Siento que una parte de mí murió luego de enterarme que el hermoso jardín de mi flora intestinal es una vulgar microbiota.

Pero ya encontrfaré la manera de sobrevivir.

Oyes... ¿y si cómo florecitas silvestres, ayudará en algo a regenerar mi antigua y queridísima flora?

Diana said...

Probablemente mis bichos son tan poco sociables como yo, osea no fraternizan con otros bichos tan fácilmente aunque parezca lo contrario. Gracias Dr. Rovan.

Coppelia said...

plática de domingo avec mes parents: yo hablando de la desilusión que me produjo dejar de imaginarme flores submarinas en mi intestino, cuando mi siempre sarcástica madre apunta y dispara: "sip. Además, en vez de imaginarte eso, pensar en 'microbiota' puede llevarte a imaginar una única, gran microbia, que vive en tu intestino".

Ella moría de risa después de su chiste. Yo ya no puedo dormir. Una enorme, gigantesca microbia (de colores pastel y con moños, toda coqueta ella) vive en mi intestino. Ugh.

HL said...

Ah qué niño Rovan...todo un viaje al centro del planeta, neta.

Un abrazo fuerte!

Salvador Fabela said...

Luis David,

no deja de ser hermoso sólo porque cambia de nombre! Sé que es un golpe fuerte, pero a la larga yo sé que lo asimilarás bien.

Diana,

tus bichos deben socializar a fuerza. No les queda de otra. Lo bueno es que nosotros sí podemos decidir socializar o no con alguien más.

Copp,

jaja! buena la ocurrencia de tu má. Pero mejor imaginarla como tú la describes, con moños, toda coqueta ella. Genial. Abrazo!!

Niña Hilda,

y al centro de uno mismo! Abrazo.

faciel said...

Te he cachado en un errorcito, que ya medio mencionaron, las culturas asiáticas ingieren de manera tradicional el bambú, de hecho tengo en este momento en mi mano un ejemplar de bambú enlatado. ¿A que sabe? no tengo idea -en la red dice que a nada- por dos razones 1) ¿Cómo demonios se cocina? 2) Tal excentricidad es dificil de encontrar, asique la guardaré un tiempo en mi colección.
Solo para añadir un dato, del total de nuestro peso corporal, 1 kg está compuesto por endosimbiontes (o sea la microbiota)...piensen ¿cuánto pesa una bacteria, cuánto un nemátodo? ¿ya sacaron la cuenta?